La vida moderna impone tensiones constantes: malas posturas, estrés, fatiga muscular o falta de movimiento. En Clínica Sobrino, utilizamos el ejercicio terapéutico y la educación postural para ayudarte a reconectar con tu cuerpo, mejorar tu movilidad y prevenir el dolor.
Diseñamos rutinas personalizadas para cada persona, desde trabajadores con sobrecarga cervical, hasta deportistas en recuperación o personas mayores que quieren moverse mejor y con seguridad.
Porque moverse bien no es solo cuestión de fuerza, sino de conciencia, técnica y equilibrio.
Un enfoque integral para tu equilibrio físico y emocional
El ejercicio terapéutico es una intervención planificada basada en el movimiento, diseñada para corregir disfunciones, mejorar la movilidad, recuperar la fuerza y prevenir lesiones. En Clínica Sobrino, utilizamos esta herramienta como parte fundamental de la recuperación y el mantenimiento de la salud física.
La educación postural complementa este proceso, ayudándote a tomar conciencia de cómo te mueves, cómo te colocas y cómo responde tu cuerpo. Aprender a moverte con control, estabilidad y equilibrio es clave para reducir el dolor, mejorar el rendimiento físico y evitar sobrecargas.
Ambas disciplinas trabajan de forma coordinada para reeducar al cuerpo desde la base, mejorar la calidad del movimiento y ayudarte a mantener una postura saludable en tu día a día.
El ejercicio terapéutico y la educación postural son intervenciones seguras y adaptables a prácticamente cualquier persona. No existen contraindicaciones absolutas, pero es fundamental realizar una valoración individual para adaptar la intensidad, el tipo de ejercicios y la progresión según el estado físico y posibles patologías previas.
En Clínica Sobrino, si el paciente presenta alguna condición médica —como lesiones recientes, problemas articulares, hipertensión o alteraciones neurológicas—, se tienen en cuenta desde el primer momento para garantizar una intervención eficaz y sin riesgos. La clave está en adaptar el movimiento al cuerpo, no forzarlo.
el tratamiento mediante ejercicio terapéutico y educación postural se adapta completamente a tu situación física, tus objetivos y tus limitaciones. Tras una valoración funcional, diseñamos un programa individualizado que incluye ejercicios guiados, trabajo de respiración, control motor y corrección postural.
Las sesiones pueden centrarse en mejorar la movilidad, fortalecer zonas debilitadas, reeducar el gesto corporal o aliviar cargas acumuladas por malas posturas. Es una herramienta especialmente eficaz en casos de dolor crónico, fatiga postural, desequilibrios musculares o prevención de recaídas tras una lesión.
Además de sus beneficios físicos, este tipo de intervención promueve una mayor conciencia corporal, mejora la coordinación y aporta sensación de control, estabilidad y bienestar duradero.
El ejercicio terapéutico bien aplicado no debería generar dolor, aunque es normal sentir cierta activación muscular, fatiga controlada o tirantez leve durante o después de la sesión, especialmente si el cuerpo llevaba tiempo sin moverse correctamente.
Cada persona percibe el esfuerzo de forma distinta: algunas sienten alivio inmediato, otras experimentan sensaciones como tensión liberada, calor muscular o ligera incomodidad temporal.
«Te moverás, sí. Pero siempre con control y sin forzar.»
La frecuencia del ejercicio terapéutico y la educación postural depende del estado de cada paciente y del objetivo del tratamiento.
En fases agudas o tras una lesión reciente, puede ser recomendable realizar dos sesiones por semana para acelerar la recuperación. En casos crónicos, mantenimiento postural o prevención, suele bastar con una sesión semanal o quincenal, combinada con pautas para casa.
El ejercicio terapéutico y la educación postural están ampliamente reconocidos como herramientas eficaces y complementarias en el abordaje de múltiples afecciones. Según instituciones sanitarias y evidencia clínica, son especialmente útiles en:
Traumatología: contracturas, esguinces, tendinitis, lumbalgias, lesiones articulares o musculares.
Reumatología: artrosis, artritis, fibromialgia, dolor crónico o rigidez articular.
Neurología funcional: recuperación del control motor, mejora del equilibrio, prevención de caídas.
Otras áreas: estrés físico, sobrecargas por malas posturas, sedentarismo o fatiga corporal general.
En Clínica Sobrino, adaptamos el tratamiento a cada caso para lograr una mejora funcional real, duradera y sostenible.